martes, 10 de febrero de 2009
¿Sería tal vez solo un sueño?
viernes, 6 de febrero de 2009
La Llegada Más Deseada De La Cigüeña….
Hace muchos años atrás, un señor y una señora llamados Manuel Ordoñez Y Lina Rojas decidieron oficializar su relación con todas las de la ley. Es decir por la iglesia. Yo apenas era una pequeña de cu
atro años de edad y esos personajes nombrados anteriormente eran mi tío y mi tía. Para ellos siempre su deseo había sido formar una familia y tener una linda niña a quien pudieran contemplar y brindarles todo su amor.
Llegó el día especial tanto para ellos como para todos nosotros; el día de su matrimonio. Todos en familia estábamos demasiado contentos y a la espera de un gran triunfo. Manuel y Lina estaban bastante nerviosos pero a la vez la dicha resplandecía en sus rostros. Al pasar el tiempo todos esperábamos la visita de un nuevo ser, un bebé al cual todos pudiéramos contemplar; él cual logrará centrar más en unión y amor a esta familia ya formada. Pero a pesar de la espera esto no sucedía; y día a día la fuerza disminuía.
Yo que para ese entonces ya era una niña de ocho años de edad, era la más consentida y mimada por mis tíos Manuel y Lina; ellos me catalogaban como su hija ideal, siempre me decían lo maravillosa que yo era para ellos y lo espectacular que la pasaban conmigo. En ese tiempo yo no entendía muy bien que era lo que sucedía, no sabía la situación por la que estaban pasando mis queridos y apreciados tíos. Hasta que poco a poco fui creciendo y de igual manera mis tíos seguían brindándome sus mejores enseñanzas para brindarme un futuro mejor. Día a día, noche a noche ellos al igual que mis padres hacían todo lo posible para que yo fuera una mejor persona hecha y derecha. Cuando ya estaba un poco más grande entendí mejor la situación; mis tíos no podían tener hijos pues mi Dios lo había decidido así. Tras el intento de tres inseminaciones y todas con un resultado negativo. Mis tíos con el apoyo de toda la familia decidieron adoptar un bebé para que ellos pudieran ofrecer todo ese amor que siempre le habían tenido; pues siempre la habían deseado con mucha fe.
Es aquí donde toma rumbo la historia. Cuando yo ya tenía catorce años ellos iniciaron todos los trámites que se necesitaban para poder tener en casa ese ser tan querido y tan preciado. Todo esto fue muy duro tanto para ellos como para nosotros; puesto que siempre nos advirtieron que estos procesos eran bastante demorados y que así como se podía demorar seis meses también estos se podían convertir en tres años.
Pero el día menos pensado nos citaron a todos los integrantes de la familia para darnos la buena nueva. La gran noticia del Bienestar Familiar que el bebé ya llegaba a su nuevo hogar. Todos felices festejamos y mis tíos decidieron que yo fuera la madrina de su querida hija a la cual la llamaron Juanita Ordóñez Rojas.
